La Ciencia en tiempos de Soledad

Por: Yair Israel Piña López

Los momentos más críticos del recorte presupuestal en nuestro país, enfocados a la ciencia y la tecnología, me han llevado a reflexionar sobre nuestras siguientes metas como humanidad en un mundo en el que la velocidad de cambio transforma y trastorna las sociedades y todo lo que hay en ellas.

Nos guste o no, el mundo en el que vivimos ha cambiado mucho en los últimos cien años y es probable que cambie aún más. Algunos preferirían detener la volubilidad y retornar a lo que consideran una edad más pura y simple, sin embargo, aunque uno lo desee, no es posible retroceder el reloj a un tiempo anterior. No se pueden olvidar los conocimientos y las técnicas adquiridas, ni impedir sus ulteriores progresos.

Aunque se quisiera suspender total o parcialmente la financiación oficial a la investigación, como es el caso del recorte presupuestal de más del 25% a la ciencia y la tecnología de nuestro país, y a pesar de que el gobierno actual hace al respecto cuanto puede para que este porcentaje vaya en aumento, la fuerza de la competición aún determinaría progresos tecnológicos. Es imposible impedir que mentes indagadoras reflexionen sobre la ciencia básica, tanto si se les paga como si no.

Stephen Hawking, PhD. quien ocupa la cátedra Lucasiana de matemáticas en la Universidad de Oxford y es reconocido universalmente como una de las mentes más brillantes de nuestros tiempos, dice lo siguiente en su libro titulado Agujeros Negros y Pequeños Universos:

El único medio de evitar avances ulteriores sería un estado mundial totalitario que suprimiese todas las investigaciones, pero la iniciativa y el ingenio humano son tales que ni siquiera así se lograría. Lo más que se conseguiría sería reducir el ritmo del cambio.

Si aceptamos la imposibilidad de evitar que la ciencia y la tecnología transformen nuestro mundo, debemos tratar de asegurarnos que los cambios se operen en la dirección correcta. En una sociedad democrática esto implica que los ciudadanos deben tener un entendimiento básico de la ciencia para poder tomar decisiones. Es la ciencia quien se encarga de fijar la dirección de muchos de los cambios, no obstante, es debido a los impuestos de los ciudadanos que se hace posible el trabajo de los científicos y, por ende, corresponde a ellos la responsabilidad de retribuir lo que se les da y contribuir a construir una sociedad mejor a través del desarrollo de nueva scientia.

Por otro lado, la sociedad revela ante ésta una actitud más bien ambivalente. Confía en que los nuevos descubrimientos científicos y tecnológicos signifiquen un incremento constante del nivel de vida, pero también recelan a la ciencia porque no logran comprenderla. Parte del recorte a la ciencia y la tecnología se debe precisamente a esta desconfianza; la dejan en un estado de soledad.

Olvidar la ciencia y dejarla en compañía de su soledad tendrá un precio muy elevado, ya que sufriremos su ausencia por lo mucho que la necesitamos. Cuando ese momento llegue, espero que el futuro no esté muy lejos del presente en el que hemos olvidado que la ciencia es lo que nos ha llevado a la transformación académica, social, cultural, económica, intelectual, política, tecnológica y de pensamiento.

Los invito a reflexionar y finalizo con la siguiente cita.

“Las grandes almas siempre se han encontrado con una oposición violenta de las mentes mediocres”

-Albert Einstein

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