Felipe Estrada “Canek”, el luchador tabasqueño que venció a los molinos de viento

Por: Paulo Jonathan Estrada

Para mis papás que me llevaron a estos espectáculos

Los gigantes, personajes que aparecieron en las mitologías sumeria y griega como seres bestiales, luego Oscar Wilde los colocaría como seres amigables e inteligentes; en la tradición, la figura de los hombres demasiados altos ha creado una galería que nace en la oralidad hasta sus participaciones en el cine y el cómic.

En el campo de la medicina representa una enfermedad llamada precisamente “gigantismo”;  provoca  aumento en la secreción de la hormona del crecimiento por disfunción de la glándula pituitaria lo que origina una enorme estatura física. Una vez cerrada la epífisis del hueso, a la enfermedad se le denomina “acromegalia”.

Por otra parte, hay una necesidad y fascinación por enfrentarse contra lo enorme; Odiseo acaba con inteligencia a un cíclope; David hace lo mismo con unas piedras a su favor; el Quijote fracasa frente a molinos que en su poderosa imaginación son interpretados como gigantes.   En la cultura mexicana también podemos apreciar estos enfrentamientos épicos, y uno de ellos fue el luchador de origen tabasqueño Felipe Estrada “Canek, El príncipe maya”.

El universitario de los cuadriláteros              

Frontera (Centla), Tabasco ha sido la cuna de personajes ilustres. Los artistas Fontanelly Vázquez y Ricardo García Mora; el escritor y neurólogo Bruno Estañol; y el ya citado deportista Felipe Estrada han surgido de ese pueblo místico, saqueado desde la conquista española hasta la postmodernidad por políticos que no han valorado la herencia histórica y cultural que representa el puerto de Frontera para la historia nacional. Ahí, en ese municipio olvidado, Canek soñó su futuro mientras conocía la cultura maya y su literatura, sus ídolos eran el Santo y Lince y jamás se imaginó que lucharía contra ellos. No llegó a estudiar una licenciatura en derecho penal como él deseaba, sin embargo en su inesperada primera lucha en 1973, contando con dieciocho años de edad, lo presentaron como “El universitario”; podemos considerar que los cuadriláteros fueron su alma mater. Pasó a la posteridad como un luchador profesional famoso por enfrentarse con personajes de talla  mundial.

La mística de la lucha libre

Desde los gladiadores del Coliseo romano, las luchas como deporte han causado tormentas de emociones en las masas. Cada sitio del planeta donde se desarrollan estas batallas tiene su propio estilo, en México se caracterizan por una estética colorida con sus máscaras, sus vestuarios y la teatralidad que le ponen el conjunto de luchadores que se presentan en las arenas, dividiéndose en dos bandos: rudos y técnicos. Es una auténtica alegoría de la confrontación del bien contra el mal. El Santo y Blue Demon han sido los máximos exponentes de la lucha libre, que, junto con la charrería, el béisbol, y el fútbol, han sido las disciplinas que han acumulado mayor número de seguidores en nuestro país. Pero es en la década de los ochentas en que Canek se vuelve referente obligatorio de la lucha libre a nivel internacional, era la figura que recibía en la capital del país a los monstruos de este género de una realidad aparte.

Tabscoob lo derrotaron, Canek venció

Volviendo a lo que hoy es el territorio de Centla, en el año de 1521 se desarrolló la batalla de los españoles en contra de los mayas, en la desembocadura del río Grijalva en donde en la defensiva se encontraba el cacique de nombre Tabscoob, quien ante las fuerzas invasoras resultó vencido. Fue él quien le obsequió a Hernán Cortés la muchacha más bella de su raza, es decir la Malinche, quien fue la llave para que los hombres de la península ibérica conquistaran nuevos territorios y se diera el mestizaje. Es un capítulo de la historia nacional muy parecido a las letras homéricas, en donde la mujer más hermosa es clave para empezar o terminar una guerra.  Es hasta la década de los setentas, que la historia nos presenta otro hombre del mismo territorio y seguidor de la cultura maya. Para vencer a extranjeros en la zona de los cuadriláteros, en ese tiempo el deportista tropical llegó con Valente Pérez (director de la revista Lucha Libre y una especie de gurú empresarial de dicho deporte) con quien decidió su último nombre de luchador -como hoy lo conocemos- inspirado en el lugar de nacimiento de Felipe Estrada y sus lecturas infantiles.

Alonso Quijano había leído novelas de caballeros andantes para luego convertirse en Don Quijote de la Mancha, Felipe Estrada había leído la famosa novela de Ermilo Abreu Gómez para luego convertirse en Canek. Tanto el caballero de la triste figura como el indígena Jacinto Canek, tienen una personalidad heroica y de marcada sabiduría ante las injusticias; uno quiere salvar al mundo enamorado de su Dulcinea y el otro se rebela ante las vejaciones cometidas hacia los indígenas. También los rodea un amigo que los acompaña (Sancho y Guy, respectivamente). Felipe Estrada aparte de inspirarse en el personaje del narrador Abreu Gómez, retoma a Kalimán, un héroe sacado del mundo de la historieta mexicana. Estrada se vuelve también diseñador de sus propias máscaras, inspiradas en su ídolo, El Santo, con elementos prehispánicos como la pirámide de Kukulkán, la cabeza Olmeca, el Chac Mool -por sólo mencionar algunos ejemplos-, y su capa retomada de emperadores como Moctezuma.

Contra los figuras nacionales

El príncipe maya, paradójicamente se decidió por ser un luchador rudo, su carácter como persona así lo demandaba. Esta característica y su profesionalismo le permitió enfrentarse a personajes como Dos Caras, Mil Máscaras, El Santo, Perro Aguayo, Universo 2000,  Dr. Wagner Sr. y su descendencia galena, entre otros; algunos de ellos perdieron campeonatos, la máscara y/o la cabellera ante Canek, y algunos otros hacían equipo con él.

Contra los molinos de viento

A quien fuera discípulo desde los doce años de las estrellas de la lucha libre tabasqueña como Masiste, Remington y los Cadáveres, tiempo después le llegó el momento estelar de medirse con luchadores de mayor estatura física, empezando con el húngaro Lou Thesz, siguiéndole Big Van Vader, Antonio Inoki, Blue Blazer, Bam Bam Bigelow, Kokina y los encuentros más famosos contra  el francés André “el gigante” y el estadounidense Hulk Hogan.

El príncipe maya incursionó en el séptimo arte a lado del actor Rafael Inclán. Pero más allá de los cuadriláteros en el cine, se enfrentó contra el ya mencionado Hogan, quien venció a Rocky Balboa en la tercera entrega de sus películas, pero fue derrotado en las fauces de la realidad en el Toreo de Cuatro Caminos por el luchador mexicano, quien fue objeto de carga para el príncipe maya.

André, quien igualmente participó en la pantalla grande, cuya estatura era de 2.30 m y su peso oscilaba entre los 240 y los 300 kilos, fue una rareza deportiva. En la adolescencia no cabía en el autobús escolar, por lo que su vecino, el célebre dramaturgo Samuel Beckett, lo llevaba a la escuela. El actor y luchador nacido en Grenoble, Francia en 1946, conocido como el “mayor borracho del mundo”,  al igual que el gladiador tabasqueño debutó en 1973 logrando la victoria. En México es recordado por su fracaso ante Canek, de 110 kilos de peso, quien lo cargó dos veces para hacerse acreedor al campeonato mundial, sin embargo, Canek pagó las consecuencias lesionándose la rodilla, casi al punto de ya no poder a caminar.

Atlas en el ring

Isaac Newton declaró una especie de fórmula que lo llevó al lugar que ocupa en la física clásica. “Si he visto más allá es porque estoy sentado en hombros de gigantes”, dijo refiriéndose a Copérnico, Galileo y Kepler. Canek por el contrario tuvo que cargar a  gigantes para volverse grande, fue Atlas en el ring, sostuvo en sus brazos la gloria, pero también la carga histórica que representa su nombre como una de las sensibilidades del pueblo maya. Bajo una máscara, Felipe Estrada esconde su rostro, cara que quizá nunca conoceremos, pero sus hazañas lo han convertido en el ídolo de los tabasqueños y de aficionados japoneses en el deporte del arte de la acrobacia y las llaves; sigue con la sencillez que le aprendió a El Santo y sigue dejando constancia de que será recordado como uno de los gladiadores máximos del globo terráqueo de los últimos tiempos.

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