La carta del nahual

Por: Juan Victor Faccio Lucero

Ilustración por: Ariel Omar Orenday Martínez

Sobre nuestros nahuales…

Ante todo deben saber que la gente que escribe en esta sección no son personas comunes y corrientes, son animales que transitan entre un estado humano y otro bestial. Los límites de este espacio cibernético a veces son muros; otras veces, árboles o riscos. Mis colaboradores han llamado a esta sección Homo homini lupus (Hhl), en referencia a la obra de Tito Maccio Plauto. Ellos parecen haberlo sugerido debido a esta dolorosa costumbre humana de darle en la madre a su propia humanidad. Por mi parte, tuve cierto recelo inicial al nombre, parecíame demasiado pesimista, concentrado innecesariamente en la autodestrucción de nuestra especie, pero me puse a rumiar sobre la idea y terminé por convencerme de que era un buen nombre.

Verán, los lobos se imprimen en la cultura con dos significados básicos: peligro y solidaridad. El lobo es peligroso y fiero pero es también ejemplo de la comunidad ordenada, de fraternidad y camaradería. Los humanos somos sendas clases de lobos. Somos capaces de trabajar en equipo, de colaborar y reunir nuestros medios de supervivencia. Nos asociamos, amistamos y hermanamos; amamos a la manada. Somos también plenamente capaces de atemorizar, cazar, rasgar, engullir y devorar. La humanidad misma pareciera separarse en subespecies, unos depredan a los más vulnerables de su propio grupo.

Los lobos tienen hambre. Pienso un poco en el glifo de la delegación coyoacán: un coyote con un agujero en su estómago y la lengua de fuera. También hay dos clases de hambre: por un lado está el hambre insaciable de Fenrir que quiere comerse a los dioses, semejante al deseo insaciable de “desarrollo”, abundancia y lujo que sangra y mutila al medio ambiente; por otro lado está el hambre de Nezahualcóyotl que quiere comerse los aromas, colores y sonidos del mundo, el hambre de aquellos que aman a sus hermanos, el deseo de conocer y apreciar la belleza del mundo.

Habitan en nosotros numerosos animales, somos criaturas de biodiversidad simbólica. Somos arañas insertas en las tramas de significado que nosotras mismas tejemos. Somos bonobos que coquetean y copulan en búsqueda de seguridad. Somos gorilas que inventan límites arbitrarios en el espacio, atacando al invasor a la menor provocación. Somos cuervos astutos que recorren los cielos y gatos ladinos que exploran la urbe.

Sobre nuestros textos…

En la sección de Sociedad de Symposium buscamos activamente a licántropos, chamanes y nahuales; a brujos que sepan adentrarse en los misterios de la humanidad polifacética. Quizá unos se enfoquen en los dientes y las zarpas; otros, en los ojos y las alas. A las brujerías de nuestros nahuales las conocen en el mundo “civilizado” con el sucio nombre de ciencias o disciplinas sociales, y hay hasta quien les dice humanidades. Descifrar las sutilezas entre estos términos no es el objetivo de esta carta (que de próximas seguramente sí), pero sabemos que en estas magias convergen sociólogos, psicólogos, antropólogos, economistas, lingüistas, etnólogos, historiadores, geógrafos, urbanistas, algún cientista político curioso, abogados, comunicólogos y otra multitud de agentes del estudio de lo humano.

Encontrarán los textos de nuestros nahuales distribuidos en tres tipos: Doxa, textos breves de opinión informada; Provocaciones Heurísticas, notas sobre eventos o fenómenos puntuales, invitaciones a la reflexión, apuntes desordenados, crónicas o reseñas; y Reflexiones Teóricas, artículos sometidos a un proceso de elaboración crítico, pequeños ensayos, insumos de ciencias sociales y humanidades. Aquí nuestros nahuales ocupan cualquier cosa de pretexto: fenómenos globales o locales, tendencias, noticias, memes, identidades, subjetividades, colectividades, problemas, soluciones, etc. Lo importante es ser críticos y abiertos, explorar la realidad de una forma adogmática y hasta rebelde. Escribir con la responsabilidad y compromiso de quien respeta el poder de la palabra, pero también con la originalidad e irreverencia que caracteriza a esta revista.

Sírvanse un poco de nuestro caldo de magias sociales, amables lectores, y sepan que en este círculo de chamanismo siempre estamos buscando quién nos escriba y enseñe nuevas artes, la convocatoria a colaborar con textos para ser publicados es permanente. Congregados quedan, en Symposium trabajamos con indudable interés en nuestros lectores, y en esta sección deseamos nutrirlos tanto como ustedes nos nutren. Quedamos atentos a sus impresiones, opiniones y colaboraciones. Bien, pues… ¡Que entren los nahuales!

Víctor Faccio Lucero.
Coordinador de Nahuales (Homo homini lupus: Sección de Sociedad).
victorfacciolucero@gmail.com

 

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