UNA ESTRELLA ME CUENTA

García Barragán Fátima

Ganador del Primer concurso de cuento corto

Mi abuelo me contaba que, en la noche, cuando ya todos dormían de un
lado en específico de la Tierra. Un señor gigante, de barba roja color sandía y ojos
celestes, en su túnica color polvo de estrellas salía a remar en su pequeño bote,
bueno, pequeño se podría decir, porque realmente era más grande que la Tierra.
Él veía aquellas estrellas, no por su forma ni tamaño, sino por la intensidad
de su luz. Las que más brillaban las subía a su bote con gran tranquilidad, girando
la caña hasta ponerlas a salvo.
Por esta razón, mi abuelo me decía antes de dormir que, si algo me
angustia, o, si de algo estaba yo agradecida, lo pidiera en forma de deseo, oración
o un guiño de mi ojo hacia el cielo, pues si lo hacía desde el fondo de mi corazón,
que es de donde salen los mejores deseos o los mejores agradecimientos; “los
más sinceros”, se formaba una nueva estrella.
Allí, en el centro de mi pecho, una luz invisible para mí, pero no para el
señor del bote, era pescada. Entonces, mi suplica, mi favor, mi agradecimiento, mi
guiño, se elevaba hasta el cielo desapareciendo en la oscura noche, pero,
acomodándose entre un millón de estrellas, y si tenía la más sincera luz, el señor
la atrapaba con su caña hecha con un millón de palos de bambú, y la subía a flote.
Pero eso no era todo, mi abuelo, me decía que fuera paciente: <<los
milagros tardan en formarse, ellos vendrán a la Tierra con mucha fuerza, tan
fugaces que no las verás pasar si no estás atenta al cielo, estas promesas que
elevas, caen en forma de lluvia de estrellas o en un único meteorito, cuando lo que
pides, es lo mismo que pidieron cien personas más>>.
Entonces comprendí que todo lo que se hace desde el fondo de mi ser, se
eleva y regresa de vuelta, con mayor fuerza y luz (una que puedo ver) pues, había
ido de viaje por toda la galaxia, acompañada de otras más, en el bote del hombre
barba de sandía y una vez bañados en oro, eran aventados desde el universo con
las grandes… ¡muy grandes manos! del señor.
Al final me dijo <<Camilita de mí vida, si por algo tu deseo, o lo que hayas
pedido no regresa de ninguna manera. No debes preocuparte, el pescador no
puede subir todas las estrellas a su bote porque son bellas y quiere que las
admiremos desde aquí, además, corre peligro de dejarnos sin luz, si en una de
esas también se lleva a la Luna y el Sol, que son las peticiones más antiguas del
mundo. Entonces, si no lo ves cumplido en tú vida, siempre puedes sentarte en la
noche a contemplar las estrellas, pues tú suplica estará suspendida en lo alto del
universo, admirando constelaciones y regresando la vista hasta donde tú estás,
tendrás una estrella única, hecha por ti y para ti, y ella nunca te abandonará, será
el recuerdo de tu amor que siempre puedes dar>>.
Ahora, todas las noches salgo de mi habitación y veo al abuelo
sonriéndome desde arriba en forma de estrella, platicándome ¿qué se siente estar
a un lado de tantas historias?, pues mi oración fue hacerlo estrella, hasta que yo
subiera también, para que me siguiera contando cuentos como de pequeña.

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