“Perpetuare il male per garantire il bene”?

“Perpetuare il male per garantire il bene”?

Con una pregunta, así comenzamos. Una duda en torno al título de la sección, en otras palabras, al fundamento articulador que da pie a todo aquello por venir, el centro que permite la fijación de un ordenamiento a partir del cual el pensar puede brotar. Porque, ¿la política es la perpetuación del mal? Vale más convertir esta fuente originaria del conocimiento en algo en disputa y por tanto en un compromiso ausente por definir que la llana certeza. Quien busque seguridad en el festín de palabras surgido de este espacio, sólo encontrará huellas desvanecidas, trazos inconclusos, pistas erróneas, sugerencias absurdas, percepciones trasnochadas e invención varia. No ofrecemos ninguna verdad, por el contrario, invitamos a la disputa, al caos, a la falsedad constitutiva del mundo descarnado.

        ¿Qué buscamos? Deslizarnos de la táctica a la estrategia, del excedente resultante por el consumo particular y privado de lo dado, a la construcción de un espacio común de lo percibido. Apuntamos a la formación de una experiencia estética compartida a partir de la escoria intima. No nos bastamos, por ello, rastreamos el exceso y nos entregamos a él. Pero, ¿cuál es su condición de existencia? Παρρησία: parresía. La libertad de palabra. Esta entendida como la posibilidad del habla libre, pero también como un compromiso entre uno mismo y la otredad por el cual la certeza, el silencio y la cotidianidad quedan en suspenso para dar oportunidad al intercambio. Trueque a partir del cual todo lo dado se desvanece.

         Humanidad, ese es el objetivo: ζῷον λόγοϛ ἔχων. Esta no se constituye a partir de la racionalidad, sino a partir de la política, pero, ¿qué constituye a esta última? El disenso, pero, ¿cómo aparece este? A partir del habla; sólo a partir del choque significativo entre dos o más hablantes es posible el desacuerdo, y con ello la política y la consecuente humanidad. Encuentro caracterizado por el desencuentro de uno mismo y del otro, quiebre de toda identidad monolítica, pero también lucha por la constitución de formas generales de percepción y comprensión de la realidad desde posiciones específicas. Búsqueda por la hegemonía.

           Es por ello, que no buscamos juicios sobre lo político a partir de la ética o la moral. Volvemos al comienzo: ¿es la política la perpetuación del mal para garantizar el bien? Tal vez, sin embargo, la política no se funda ni en el mal ni en el bien, sino en el desencuentro común. Una imposibilidad a partir de la cual se busca desconocer las diferencias en pos de una visión equivalente de la realidad, ¿cómo se logra esto? A partir del ejercicio del poder desde su multiplicidad de aparatos y dispositivos. A las buenas conciencias les preocupará la eticidad de las acciones y el ejercicio político, a nosotros no, en tanto dicha eticidad también se encentra en disputa, por tanto, en proceso de devenir-otra. No hay nada fijo, sólo parcialidad. La humanidad como plenitud ausente, un presente evanescente en constante redefinición. Y, sin embargo, henos aquí: albañiles de Babel. Bienvenidos.

Sobre nuestros textos

En la sección de política de Symposium buscamos propuestas y análisis sugerentes en torno a los amplios páramos del poder y la política. Desde hace algunas décadas, esto ha significado hablar sobre los partidos políticos, los regímenes políticos o el Estado, pero no más. No nos restringimos a las instituciones positivizadas -aunque los textos en torno a estas siguen siendo bienvenidos-, sin embargo, invitamos y privilegiamos los textos que se empeñan a desentrañar nuevas dimensiones de lo político.

          La divergencia y la creatividad son el objetivo buscado: voces diversas, cuerpos con orígenes distintos que confluyen en el no-lugar de lo cibernético para constituir un espacio común. La práctica de la libertad a partir de la expresión original de las ideas sobre la experiencia del poder. Cualquier objeto es válido, todo puede ser un pretexto perfecto para politizar: desde la obra de un autor, pasando por lo acontecido y el acontecer actual, así como una imagen o una muerte. Sin olvidar, la seriedad que conlleva la producción de cualquier texto, el compromiso con los otros y lo colectivo, sin romper el respeto hacia la otredad, pero sin dejar de lado la irreverencia, el cinismo y la soltura de quien se sabe sin verdad absoluta.

           La convocatoria a participar en la sección está siempre abierta. Ansiamos los encuentros por venir, el desconocimiento anticipado y el desacuerdo que ha de caracterizar esta sección. Los cimientos están listos, es hora de tomar las herramientas, construyamos juntos esta torre de Babel.

Adolfo Gamboa

Coordinador de “Perpetuando el mal”: sección de política.  

adolfgam@gmail.com

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