La Juventud y la Identidad Nacional

Por: Juan P. de Alba:.

Ilustración por: Laura Yvonne Franco Cervantes

“Basta que un niño conozca la historia de los hombres que le dan nombre a las calles de su pueblo para amar más a su Patria”

Actualmente sufrimos una crisis que ha impactado fuerte y deliberadamente a nuestro país, la crisis de la cultura e identidad nacional. Aquel desinterés en la historia y, por lo tanto, en nuestros antepasados, siendo este conocimiento importante para nuestro desarrollo cultural, como personas y nación.

La historia es una de las disciplinas más importantes para el desarrollo del acervo cultural, sirve como base para muchas otras ciencias y nos ayuda a comprender el contexto y la situación que se viven en la actualidad. Al conocer los hechos de pasado tendremos el conocimiento, aunque teórico, en el que nos basaremos para saber responder a cualquier hecho que se presente.

Tomando en cuenta el contexto, ¿qué papel juega la juventud en la historia?

La juventud es el presente que escribe, participa y participará en los futuros hechos históricos. Tenemos la obligación y la responsabilidad de conocer y comprender la historia, analizarla, ya que no somos ajenos a ella. Somos resultado de los hechos del pasado y todos en algún momento tenemos a un antepasado que participó en mayor o menor medida en un hecho histórico de relevancia.

Cito la famosa frase de Napoleón Bonaparte “Aquel que no conoce la historia, está condenado a repetirla”. Esta frase, si la analizamos detenidamente, no sólo refiere a un hombre, también aplica en los pueblos, aquel pueblo que desconozca su historia carecerá de la identidad y sentido de pertenencia. Si leemos a los autores de los años treinta, nos daremos cuenta que no hemos avanzado, pareciera que caminamos en el mismo lugar, nos mantenemos en la misma situación con la diferencias de la época.

No tomamos en cuenta lo siguiente, al no conocer los hechos del pasado tendemos a cometer las mismas acciones –sinónimo de lo dicho por napoleón– como si se tratase de un ciclo. Tomo por ejemplo la expropiación petrolera, nuestros bisabuelos, abuelos y padres vivieron esta etapa en donde se nacionalizó el petróleo, hoy a casi 80 años, con las nuevas reformas, pareciera que estamos “tirando por la borda” las acciones de las generación pasadas.

Para concluir cito a Roberto Zavala Cárdenas; “Quiero hacer mención que para destruir a una pueblo es fácil iniciar por la destrucción de su memoria y sus costumbres y que el conocimiento de la historia es fundamental para evitar el aniquilamiento de valores intangibles que le dan valor al contexto nacional que vivimos”.

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