La vida Intempestiva

Por: Victor Hugo Espino Hernández (Vizandro Hengrenzs)

La escritura no exhibe sentimientos. La poesía sí. La anormalidad en cualquier individuo la crean sus elecciones. El Tiempo pasa y posiblemente nada cambie. ¿Por qué vivir? Nietzsche salta sobre los valores como bueno o malo. Afirmar cualquier valor indica la negación de otro. No se trata de negar la tristeza o el pensamiento suicida, antes bien, se trata de afirmar todo cuanto aparece en el cuerpo del hombre. De eso se trata la voluntad de poder y aún más: se trata de filosofar a martillazos. Los consejos para «superar» la tristeza y el dolor son productos nihilistas. Estos se superponen sobre el sentimiento del hombre haciéndole creer que «todo estará bien». El martillo, que en este sentido puede representar la crítica, golpea duramente sobre la roca de las opiniones para hacer brotar el manantial de la sabiduría. La vida no puede resumirse en experiencias vividas. Eso es impensable.

Que no se hable más de una historia de la filosofía. Hay que ser receptivos para comprender que la filosofía carece de historia. No es más que una narración de vidas, una descripción de «ideales». La historia y su filosofía es el primer invento social para cubrir la mojigatería de los individuos solitarios. Es cierto que el producto social desea matar la filosofía, con lo cual queda reducida a una historia. Fulano dijo esto. Fulano dijo esto otro. Fulano le cree al fulano que cree saber algo. La diferencia radica en que alguno de estos fulanos es un maestro de filosofía. La Academia en Latinoamérica es el espejo de la moda en Francia. La caricatura más ridícula del mexicano es su disque gusto refinado. No dejarán de existir «líneas de fuga» mientras exista el cuento policial. El problema de la novela estriba en su vasto contenido basura, pudiendo resumirse en unas cuentas frases. La música, al igual que la literatura, imprimen una huella en la vida del hombre: el inolvidable sentimiento trágico de estar vivo.

En estos momentos la vida se halla dominada por la tecnología. Desde que el hombre fue reemplazado por una máquina, ha llegado el momento de que ésta responda por sus actos. Por eso es impensable el perjurio contra el individuo, siempre y cuando exista un correo electrónico donde se reciban las quejas. Es aquí donde explota la furia del individuo al luchar contra la nada, los correos electrónicos, los números telefónicos, enfocados a recibir quejas delimitan bien esta idea de la nada. Detrás del teléfono, del correo electrónico, hay nada. No es incoherente que Jesús de Nazaret hablara de demonios y nadie le creyera. Toda individualidad es pisoteada por el cerebro macabro que pone en marcha la tecnología.

Atreverse a pensar, actualmente significa experimentar. Llegó el momento en que los acontecimientos se coloquen en el trono de los ideales muertos, el ocaso de los ídolos es precisamente imponer morales obtusas. ¿Por qué Nietzsche? ¿Por qué la vida? ¿Por qué ocaso de los ídolos? Nietzsche y su proyecto de regresarle a la vida el valor de la alegría perdida. La vida no tiene un peso, no significa dolor o tristeza, la vida es pureza. La falta de límites expide la alegría por vivir y querer seguir viviendo.

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