Diálogo

 

Por: Luis Ángel Hernández

Ilustración por: María Mayalen Puente Manríquez

 

Ganador del Primer concurso de cuento corto

Sé que no me escuchas, a pesar de eso, la posibilidad de conversar con alguien o

conmigo mismo, me resulta complicada y absurda, por no decir pendeja. No procuro

que despiertes, porque sé que no lo harás, pero lo único probable es mantener la mejor

cordura ante lo frustrante de esta situación; nos ha cargado la madre, no culpo a nadie,

ni siquiera a Dios que debe estar reprochando la inmundicia en nuestras almas, yo creo

que nos vamos pa’ bajo, el cielo lo descartamos hace tiempo, ya lo veíamos venir, al

menos me queda la vaga esperanza de que esos hijos de la chingada se las verán peor

que nosotros, ¿o no?, sabes qué, ya ni sé qué pensar, a lo mejor y ya no nos querían

en el camino, sabíamos un par de cosas, puras pendejadas al fin de cuentas.

Yo no sé si fue más por ti o por mí, o los dos, eejm, creo que a lo mejor alguno

la pudo haber librado, pero al ser tan unidos el uno con el otro ps le sacaron, yo no me

iba a abrir de todas formas, nomás nos faltó ser compadres. Pinches zopilotes, ya

empezaron a dar vueltas.

No me voy con ganas de los santos óleos, ya dejé esas ideas con mi último

rastro de moral, no sé qué pensarías tú; te veo con tu dije brilloso de San Benito, pero

que recuerde, jamás hablamos de religión, a la vez creo que estuvo bien y no nos

anduvimos con hipocresías ni falsos argumentos, más allá del bien y el mal de todos,

está el bien de uno, siempre lo pensé, aunque ahora noto que hay un límite en el que

todo vale madres, nosotros pasamos ese límite hace mucho tiempo y no nos dimos ni

una lejana idea de lo que estaba pasando.

Amigo, nos estamos asando, hace un chingo de calor y esto no parece tener fin,

no veo la forma en que esto pueda empeorar, no sé qué pasará primero, si los

zopilotes bajan por ti o me carga la chingada a mí, se me hace que lo segundo, lo más

probable es que nos anden buscando y los zopilotes ya les deben estar dando el

pitazo. Pero sabes qué, ya me siento tranquilo, bueno, un poco más, no hay necesidad

de tanta alharaca, lo peor que me puede pasar en este instante me está sucediendo ya,

lo mejor es disfrutar lo poco o mucho que dure el letargo.

¿Ya viste?, ya hay más zopilotes, si me duermo y llegan a mi pie ya ni voy a

sentir, pero bueno, sea lo que sea aquí nos vamos a quedar, voy a dormir un rato,

Jacinto, ahí echas un ojo y que no se acerquen hasta que ya no despierte.

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